Campeonsini
Amamos trabajar con nuestro cliente en esta marca de jugos para la ciudad de Monterrey.
Esta idea inició en la banqueta, viendo cómo vive la gente en su día a día. Nuestro cliente tiene un puesto de jugos a dos cuadras de una escuela: por la mañana los niños entran a clases y por la tarde regresan para entrenamientos y actividades deportivas.
Nos contó que muchas mamás estaban preocupadas por el desayuno de sus hijos. No sabían si realmente estaban consumiendo las vitaminas necesarias para su desarrollo. Al mismo tiempo, observó algo bonito: los niños hablaban de fútbol, básquet, música y competencias; se reunían después de entrenar y compartían un jugo como parte del ritual del día.
Ahí apareció una pregunta simple: ¿y si ese jugo pudiera ser parte de su energía diaria, no solo un antojo ocasional?
También surgió una necesidad práctica. Si los clientes se llevaban solo una botella, parte de la materia prima terminaba desperdiciándose. Entonces pensó: si se llevaran varios jugos, podría optimizar la producción, vender más y ofrecer una solución útil para las familias.
Recuerdo muy bien una frase que surgió en la junta creativa con el cliente:
“prefiero que compren un six de jugos que un six de cervezas”.
Lo dijo como una aspiración. Quería ofrecer una alternativa cotidiana, accesible y positiva para los jóvenes que crecían alrededor de su puesto.
Así pues, pusimos manos a la obra. Así nació Campeonsini, el nombre cariñoso con el que se dirigía a sus hijos cuando eran pequeños. Un nombre cercano, afectivo y lleno de energía, que encapsula la idea de crecer fuerte, jugar, intentar y seguir adelante.
Además del logotipo, necesitábamos resolver algo clave: la etiqueta. Sugerimos que, para reducir gastos, el producto se serviría en una botella genérica de 250 ml, práctica y fácil de conseguir. Muchas personas abandonan sus proyectos porque los costos iniciales son elevados; desarrollar una botella propia implica moldes, producción mínima y una inversión considerable. En cambio, una etiqueta bien diseñada puede transformar un envase estándar en un producto con identidad y valor.
El proceso comenzó al revés de lo habitual: primero encontramos la botella. A partir de sus dimensiones reales definimos el formato de la etiqueta, garantizando legibilidad, economía de impresión y una aplicación limpia que pudiera replicarse fácilmente día tras día.
El siguiente paso fue definir qué debía aportar cada jugo, porque en el puesto se hacen jugos todas las mañanas y hay más de 25 combinaciones. Reducimos a cuatro sabores.
Zanahoria
Jugo verde
Betabel + manzana
Naranja + limón
Cada jugo cumple una función clara y comprensible. No hay promesas milagro, solo nutrición. Además, obviamente, nos encargamos de investigar cuales eran los más vendidos.
También tomamos una decisión importante en la identidad visual. El logotipo utilizado en las etiquetas es una variación del logotipo del puesto original. Mantiene la esencia y el trazo del negocio familiar, pero se adapta para funcionar correctamente en formato pequeño y en impresión económica. Esto además nos permitió jugar con el logotipo dandole un tono más juvenil y variar los colores entre frutas. El de betabel, por ejemplo, es poquito más morado.
Este es el logotipo que se usa día a día en el puesto de jugos, no es el mismo que el empaque.
También nos pusimos en contacto con la imprenta para saber si contaban con el tipo de suaje necesario para producir la caja. Hace muchos años, cuando inicié la agencia, la ambición era diseñar estructuras propias y mandar a fabricar troqueles desde cero. Era emocionante… pero dejaba fuera a los pequeños comerciantes, porque esos procesos implican tirajes grandes.
Con el tiempo entendí algo esencial: la manera correcta de trabajar no siempre empieza inventando, antes de ponernos creativos, mejor ver bien el panorama. Hoy, para mí, el primer paso es hablar con las imprentas, conocer qué suajes ya fabrican, cómo optimizan material, qué medidas aprovechan mejor el cartón y cuáles procesos reducen costos sin sacrificar calidad.
Mucho antes de la creatividad, viene la funcionalidad basada en el presupuesto real del cliente. Es por eso que estos casos de éxito nos llenan de satisfacción.
La caja puede fabricarse en dos versiones: una presentación compacta para 4 jugos, delgada y fácil de transportar, y otra en la que caben perfectamente 8 botellitas. El precio por paquete resulta más económico que comprar cada jugo por separado, lo que incentiva el consumo semanal y reduce compras impulsivas menos saludables.
Como el jugo no contiene conservadores, los padres con un solo hijo pueden optar por el paquete de cuatro: uno para cada día de la semana escolar. Las familias con más de un hijo pueden elegir la presentación de ocho, asegurando disponibilidad diaria sin complicaciones.
Aunque el producto se pensó estratégicamente para niños y jóvenes en edad escolar, la realidad es que los adultos también necesitamos opciones naturales, rápidas y confiables. Por eso, llevar un paquete para toda la familia es práctico.
En este proyecto entregamos: el logotipo en vectores, el arte de la caja, un set de ilustraciones para uso de branding, la etiqueta de cada botella y el plano de la caja para corte.
¿Te gustaría desarrollar tu packaging? agenda una consulta con nosotros.